Levantando polvareda extraña (colorada), proveniente de ese relleno denominado terraplén costero, llegamos, el 29 de Diciembre, un grupo numeroso de socios e invitados, al predio de Liotta, ubicado en la margen del Rio Santiago, para el festejo despedida/inicio de año.
Amena velada,
empujada por el generador que fabricaba la luz mediante una decena de lamparitas colgadas por sobre la larga, rústica e invitadora mesa, laboriosamente improvisada, al igual que los bancos, por gentiles manos fraternas.
Y fue un lujo encontrarnos y charlar distendidamente con personas y personajes de este caro monte Berissense y de Berisso.
Y fue un regalo para el espíritu la degustación de costillares, vacio y pollo asado preparado por el dueño de casa y ayudantes, acompañados del buen vino nuestro y de las ensaladas de la que se ocuparon algunas de las mujeres presentes.
La parte formal que corresponde se dió a los postres con entrega de reconocimiento escrito en pergamino, a quienes con su pellejo, entrañas y corazón defendieron el trazado original del terraplén, como así también el que salda una deuda de expresión afectuosa a Nuestro eterno presidente (honorario) Raúl Filgeiras.
Y también se habló de planes, proyectos, y de la pequeñez de aquellos dirigentes, que ponen en riesgo a millones de personas, por intereses de los que darán cuenta a sus descendencias, como por ejemplo al soslayar el problema de la contaminación del río, negando la importancia de poner en funcionamiento la planta depuradora de liquidos cloacales zonal y conectar a Berisso y Ensenada a ella (dando la espalda al destino trascendente que el conjunto monte-río tiene).
Todo transcurrió en el corazón del lugar que ha sido la savia que alimentó a generaciones de Berissenses: arboles, pastizales, estrellas, luna, brisa fresca veraniega... junto al Santiago.
Creo que, casi todos, en la despedida, nos retiramos felices, con la sensación de haber alimentado a ese conjuro que secreta e intimamente justifica nuestra asociatividad: defender lo que dejaron nuestros ancestros para lograr que las generaciones futuras puedan gozar de este maravilloso rincón del planeta.
Amena velada,
Y fue un lujo encontrarnos y charlar distendidamente con personas y personajes de este caro monte Berissense y de Berisso.
Y fue un regalo para el espíritu la degustación de costillares, vacio y pollo asado preparado por el dueño de casa y ayudantes, acompañados del buen vino nuestro y de las ensaladas de la que se ocuparon algunas de las mujeres presentes.
La parte formal que corresponde se dió a los postres con entrega de reconocimiento escrito en pergamino, a quienes con su pellejo, entrañas y corazón defendieron el trazado original del terraplén, como así también el que salda una deuda de expresión afectuosa a Nuestro eterno presidente (honorario) Raúl Filgeiras.
Y también se habló de planes, proyectos, y de la pequeñez de aquellos dirigentes, que ponen en riesgo a millones de personas, por intereses de los que darán cuenta a sus descendencias, como por ejemplo al soslayar el problema de la contaminación del río, negando la importancia de poner en funcionamiento la planta depuradora de liquidos cloacales zonal y conectar a Berisso y Ensenada a ella (dando la espalda al destino trascendente que el conjunto monte-río tiene).
Todo transcurrió en el corazón del lugar que ha sido la savia que alimentó a generaciones de Berissenses: arboles, pastizales, estrellas, luna, brisa fresca veraniega... junto al Santiago.
Creo que, casi todos, en la despedida, nos retiramos felices, con la sensación de haber alimentado a ese conjuro que secreta e intimamente justifica nuestra asociatividad: defender lo que dejaron nuestros ancestros para lograr que las generaciones futuras puedan gozar de este maravilloso rincón del planeta.
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